IPEF
INSTITUTO PANAMERICANO
DE ESTUDIOS DE FAMILIA
La autoridad es necesaria para poder educar. Parte II
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La autoridad es un servicio en el desarrollo personal de los hijos, que abarca principalmente los sectores en lo que los padres luchan por mejorar. Libertad, responsabilidad, obediencia y motivación son conceptos que juegan un papel importante en el ejercicio de la autoridad-servicio.
Los padres educan cuando tratan de que sus hijos adquieran hábitos buenos y virtudes. Una persona decide libremente hacer un acto bueno y es responsable cuando realiza el acto. No es suficiente querer ser bueno, es necesario lograr serlo.
Si los hijos hiciesen, por iniciativa propia, todos los actos buenos necesarios para adquirir los hábitos y virtudes propios de su edad, no sería necesario hacer uso de la autoridad. Pero esto es una utopía. La autoridad nos ayuda a hacer que los hijos actúen bien y adquieran los hábitos necesarios para su formación.
El hábito más directamente relacionado con la autoridad es la obediencia. Cuando existe el hábito de la obediencia, el ejercicio de la autoridad se simplifica. Por el contrario, cuando existe el hábito de la desobediencia, el ejercicio de la autoridad se hace más difícil y el primer hábito bueno que hay que conseguir es, precisamente, el hábito de obedecer.
No hay educación en la responsabilidad sin una educación en la obediencia. Libertad y responsabilidad están presentes en una verdadera autoridad y en una obediencia verdadera. Debemos presentar la obediencia a nuestros hijos como un fenómeno universal que debe ser vivido por todos: niños, adolescentes y adultos, actuando con libertad, es decir, con sentido común, con iniciativa personal y con afán de servicio.
La autoridad es la principal influencia externa de los padres respecto a la educación positiva de los hijos. La autoridad será más eficaz cuanto más se apoye en el ejemplo, entendiendo por ejemplo, no tanto resultados como esfuerzo o lucha personal. Es decir: que los hijos vean que los padres luchan por ser mejores y muy especialmente en los mismos objetivos que exigen a sus hijos.
No eduques a tus hijos por igual, basate en sus Periodos Sensitivos
De 0 a 6 años
Preadolescente
De 6 a 11 años
Adolescente
La autoridad nos ayuda a hacer que los hijos actúen bien y adquieran los hábitos necesarios para su formación